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jueves, 24 de noviembre de 2016

Y qué me dicen del presente de "la generación sin futuro"

Nos han hecho creer de forma amarga que nuestro mayor problema es que somos la generación sin futuro, que somos los primeros que vamos a ir a peor con el paso de los años

Es bien sencillo. Estudia, estudia y estudia aún un poco más si es posible para lograr escalar puestos en tu formación académica pero ten claro que cuando dejes de escalar te vas a encontrar en la cima de tu formación, con un abismo a un lado y con todo el camino escalado por el otro. Cuando llegues a esa situación tú decides; o te lanzas al abismo o te quedas sentado y no haces, siendo políticamente correctos, ni el huevo. Pero vamos, ni el huevo, ni las patatas. Porque dime tú, joven estudiante que has llegado a la cima de tu formación, cómo vas a comprar un par de huevos y una patatita de estas viejas ricas si no tienes curro a la vista. 

Es un panorama desolador. Nos pintan un futuro negro. Unos años por venir duros. Fríos. Un tiempo de incertidumbre. ¡Los ovarios! ¡¿Y el presente qué?! Nos están dibujando un horizonte tan pésimo que nos creemos que es lo peor que nos va a tocar y no somos conscientes de que estamos subiendo ahora, hoy en día, esa cuesta que nos llevará a la cima. Y la estamos subiendo con más peso a la espalda del que nos creemos tener. 

Nos han colgado una mochila repleta de responsabilidades. Empezando por la de dejar de ser la generación nini para para a ser la generación sísí. Una mochila con estudios, trabajos, deportes, actividades, cuidado de padres, de hermanos, de amigos, de hijos, de familiares en general, de perros, de gatos, de más estudios porque si no haces dos no tienes nada, de más trabajo porque si no tienes dos no llegas a fin de mes, de otro trabajo más porque resulta que en los dos anteriores no cobras. Una mochila con desmotivación, sin inquietudes, con obligaciones, con desgana y con pesimismo.

Hoy estamos escalando la montaña con una mochila repleta de "se busca gente joven con experiencia". Pero ahí estamos, escalando la montaña sin experiencia para ver si alguien nos la da aunque sea por cuatro perras y podemos así tener esa experiencia que nos haga ir a por ese deseado puesto de trabajo remunerado y que nos digan "usted ya no es joven y pedimos gente joven con experiencia". ¡Nos ha jodido! Y perdónenme la expresión pero una ya se cabrea. ¿Cómo no me voy a haber hecho mayor si llevo media vida buscando la experiencia?

Viñeta de Forges

Nos han hecho creer de forma amarga que nuestro mayor problema es que somos la generación sin futuro, que somos los primeros que vamos a ir a peor con el paso de los años y no nos hemos parado a pensar que quizá lo más duro es que somos la generación sin presente y que estamos pasando lo peor de nuestros años. 

Pero aquí estamos nosotros, los del futuro desolador con un presente pésimo del que no somos conscientes porque nos pintan aún peor esa cima a la que nos tocará llegar. Pues no señores, no. Me niego. Yo llegaré a esa cima y no tendré ni que sentarme, ni que tirarme al vacío. Tendré un helicóptero que me recoja para amenizarme el camino y un jet privado que escuche mis lamentos y mis súplicas. Quizá no, no lo tenga. Quizá eso lo tengan unos pocos. Pero me sigo negando. Tendré un pájaro al que agarrarme para echar a volar y huir lejos. Quizá tampoco. Pero no importa. Porque mientras estoy ascendiendo a esa cima sé que tengo algo que me ameniza mi camino y es el pensar que el futuro no será tan negro como nos lo pintan o al menos no tanto como lo es el presente. Al menos que nos dejen hacer el huevo -y las patatas-. Y soñar. 

Que nos dejen soñar.




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